Santiago Negro echa el cierre


He tenido el privilegio de participar en la mesa que ha cerrado Santiago Negro. Con la presentación de Lorenzo Silva, hemos estado la escritora Rosa Ribas, el propietario de la librería Negra y Criminal, Paco Camarasa, y yo. En esta última sesión, que ha registrado un lleno en el Centro Cultural de España, hemos hecho una radiografía del estado actual del género en España, del futuro de la literatura policiaca, de la búsqueda de opciones para acortar las distancias literarias entre las dos orillas del Atlántico, y hasta nos hemos permitido hacer unas cuantas recomendaciones de autores españoles.
Para mí ha sido un verdadero privilegio, no solo compartir esta última sesión, sino haber podido estar toda la semana disfrutando del placer de conversar con mis tres compañeros de la mesa de hoy y con otros autores, como Elmer Mendoza, Claudia Piñeiro, Ángel de la Calle, Juan Saturain… Ha sido verdaderamente enriquecedor escuchar sus puntos de vista sobre ficción y realidad criminal. Por eso, no me queda más que dar las gracias al Centro Cultural y a su equipo, que me han hecho pasar un gran Santiago Negro.

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Bevilacqua y Wikipedia


Lorenzo Silva y el escritor chileno Roberto Ampuero han sido los protagonistas del plato fuerte de hoy en Santiago Negro. A hora y media del inicio de todo un Chile-Argentina clasificatorio para el Mundial, el Centro Cultural de España se ha llenado para escuchar a los creadores del guardia civil Bevilacqua y el detective Cayetano Brulé. Y sobre esos personajes, su génesis y su crecimiento, ha tratado gran parte del acto. Lorenzo Silva ha contado que sus personajes nacieron en 1994, después de que él pensase en una historia: el crimen de una turista en una pequeña cala de Mallorca –el arranque de El Alquimista impaciente–. Esa primera novela protagonizada por Bevilacqua y Chamorro fue, según su autor, “un entremetimiento de verano” y el nacimiento de una pareja que “me ha permitido contar lo que ocurre en la sociedad española”. Claro que no todo iban a ser parabienes hacia su creación y Silva se ha quejado, con cierta sorna, de que la entrada de Bevilacqua en Wikipedia es mucho más extensa que la de él mismo.
Roberto Ampuero –uno de los autores de mayor éxito en Chile– también ha hablado de la creación de su personaje e incluso de la persona que lo inspiró –un periodista venezolano al que conoció en Bonn– y ha reconocido que, en muchas ocasiones, Cayetano Brulé  “adquiere vida propia”  y pierde el control sobre él. El autor chileno ha rendido reconocimiento a Manuel Vázquez Montalbán y su Pepe Carvalho, “que nos convencieron de que era posible construir un personaje local”, mientras que su colega español ha confesado que cuando era solo un lector se sintió “impactado por la mirada de los personajes y la fuerza de la literatura de Raymond Chandler“.  Gran encuentro el de hoy, que ha sido la demostración palpable de cómo los personajes superan a sus autores. En Wikipedia, también.

Santiago huele a humo y a buenos libros


Esta mañana he debutado en Santiago Negro. He estado en la Biblioteca de Santiago junto a dos autores chilenos, Cristian Gómez y Cristian Cottet, y mi colega de El Mercurio Pedro Pablo Guerrero. El título de la mesa era Tras las pistas del género negro: cómo leer novela policial. La realidad del género en España y en Chile, la influencia de las dictaduras en los escritores de libros policiacos en uno y otro país y las dificultades de distribución de autores extranjeros en Chile han centrado una charla muy enriquecedora, que ha contado con la participación, desde el graderío del público, de Paco Camarasa, el propietario de la librería barcelonesa Negra y Criminal, una verdadera enciclopedia en la materia.
Antes de llegar a la Biblioteca y después, hemos tenido la oportunidad de ver los enfrentamientos que desde hace unas semanas mantienen los Carabineros con estudiantes que se manifiestan cada jueves por las calles de Santiago. Botes de humo y pelotas de goma de los agentes contra las piedras de los manifestantes. Refriegas más o menos aparatosas, cristales rotos, semáforos arrancados y un intenso olor a humo que se mete en la garganta allá por donde vayas. Impresiona y sorprende ver a los Carabineros con el mismo uniforme que lucían en las sombrías imágenes del golpe de 1973.
Por la tarde, he asistido a una peculiar mesa en el Centro Cultural Español, que ha reunido a Lorenzo Silva, al autor chileno Gregory Cohen y al detective de la Policía de Investigaciones (PDI) Alfredo Espinoza. La mesa versaba sobre el cine y la televisión de contenido policial. The Wire, Breaking Bad, las adaptaciones de las novelas de Chandler han sido revisadas por los ponentes. Silva, devoto de David Simon y Ed Burns –como el autor de este blog– ha afirmado que The Wire es “el gran fresco de la realidad actual norteamericana de este siglo”.
Alfredo Espinoza ha hecho hincapié en el compromiso de la PDI con los derechos humanos y con la democracia y ha puesto de manifiesto el empeño de la policía chilena por normalizarse ante una sociedad que, tras 48 horas aquí, he comprobado que sigue absolutamente politizada y marcada por los terribles años de la dictadura de Pinochet y por la más que discutible forma de llevar a cabo la transición a la democracia.
La jornada ha finalizado con una mesa compuesta por guionistas y dibujantes de cómic, en la que el español Ángel de la Calle ha puesto especial énfasis en hablar del cómic como género original y como una vía más de expresión artística, equiparable a la literatura.

Arranca Santiago Negro

Tengo el honor de estar entre los participantes de la segunda edición del Festival Iberoamericano de Novela Policiaca Santiago Negro. Esta misma tarde he estado en la inauguración del certamen, organizado por el Centro Cultural de España en Santiago, y que no sería posible sin la dedicación y el entusiasmo de sus trabajadores y de los dos comisarios: el español Lorenzo Silva y el chileno Ramón Díaz Eterociv. Ellos dos, junto a la escritora argentina Claudia Piñeiro han formado la primera mesa –moderada por la periodista chilena Vivian Lavín– de este encuentro de escritores, periodistas, lectores y libreros del género policiaco.

En esta primera mesa, los tres autores han hablado de las peculiaridades de la novela negra  en cada uno de sus países –Claudia Piñeiro ha contado que en Argentina no puede haber protagonistas policías, porque no son de fiar para la mayor parte de la sociedad–, del perfil de los lectores del género –“es un lector más activo, el escritor piensa más en él que en otros géneros”, según Díaz Eterovic–, de la escasez de mujeres entre las escritoras –un fenómeno exclusivamente latinoamericano, como ha recordado Lorenzo Silva– y hasta de las incorrecciones políticas en las que los autores de novelas policiacas no tienen más remedio que caer. porque tal y como ha dicho Silva, la novela negra tiene el desafío de decir la verdad aunque sea incorrecta”.

Ha sido la primera mesa de un certamen que se prolongará hasta el domingo y en el que hay varios invitados españoles de mucho más lustre que yo: la escritora Rosa Ribas, el propietario de la librería Negra y Criminal, Paco Camarasa –con los que tendré el honor de compartir mesa de debate–, el dibujante y guionista de cómic Ángel de la Calle… Ellos, junto a un buen número de autores chilenos y de otras partes de América forman un cartel para los amantes de un género que, como ha dicho hoy el padre de Chamorro y Bevilaqua, “no solo enfrenta al lector a un desafío narrativo, sino que mete la cuchara en lo más profundo de la realidad”.

El novelista Lorenzo Silva y la propagandista Elena Pita

La estrategia del agua es la última novela publicada por el escritor Lorenzo Silva. El libro acaba con un apartado titulado “Reconocimientos” y éste termina con la siguiente frase: “Y a Miguel Ángel Salgado, asesinado a traición en Ciempozuelos (Madrid) el 14 de marzo de 2007. Este libro no es su historia, pero su sacrifico me lo sugirió. Va por él, y por todos los padres que luchan, en condiciones adversas, para seguir cuidando de sus hijos”.
La novela –magnífica, como todas las protagonizadas por Chamorro y Bevilaqua, la pareja de guardias civiles creada por Lorenzo– está inspirada, efectivamente en el crimen de Miguel Ángel Salgado, un informático asesinado por Charles Guarín Cercós, un sicario contratado por la abogada Dolores Martín Pozo, según el relato de hecho que hizo la jueza de Valdemoro en el auto que ratificó la prisión para los dos. Martín Pozo mantenía con su ex marido una agria disputa por la custodia de su hija, María. Para tratar de quedarse con la pequeña, la letrada no dudó en acusar a su ex pareja de abusar sexualmente se su hija, lo que le ha costado una condena de dos años de prisión por denuncia falsa. Esto no es ficción. Son los hechos que recoge la investigación del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Madrid, el sumario instruido en el juzgado de Valdemoro y el relato de hechos de la sentencia que condena a Dolores por inventarse que su ex marido abusaba de su propia hija.
Lorenzo Silva, conmovido por el caso, decidió inspirarse en el crimen de Miguel Ángel. En su novela, un hombre envuelto en un complicado proceso de divorcio es asesinado por encargo de su ex mujer. Y ahí se terminan las semejanzas con la realidad. Lorenzo es un novelista magnífico y emplea esa realidad para crear una sensacional trama de ficción.
Ahora, se acaba de publicar No amarás a tu madre, una “crónica novelada de una infancia rota”, según dice el subtítulo. El libro está firmado por la periodista Elena Pita y en el capítulo de agradecimientos se puede leer lo siguiente: “A Carlos San Juan, que me contó toda su verdad. A él y a María Dolores Martín Pozo, que la sufren (esta verdad)”. Carlos San Juan es la pareja de Dolores Martín, la mujer encarcelada por encargar el asesinato de su marido. Mis náuseas comenzaron ya cuando leí estos agradecimientos, pero se convirtieron en un profundo asco cuando seguí leyendo este libelo propagandístico, a mayor gloria de Dolores Martín. Lo que se disfraza de melodrama por el incierto destino de un niño al que la Administración priva de estar con su familia, no es más que una galería de insultos y malidicencias contra la víctima del crimen, Miguel Ángel Salgado, envueltas en una presunta ficción.
Obviamente, Elena Pita no es Lorenzo Silva. Lo que supuestamente pretendía ser una inspiración se convierte en algo que, por momentos, es hasta chusco. Miguel Ángel Salgado era informático, igual que el padre del niño protagonista del libro. Pero en el libelo, es “un pirata de la informática”, según dice en un pasaje la mamá del niño, que también es abogada y también se llama Lola.
María, la hija de Miguel Ángel Salgado y Dolores Martín debe estar sufriendo un verdadero infierno. De eso no hay duda. Pero Elena Pita parece olvidar –ya lo parecía en este reportaje, que viene a ser un anticipo del libro– que la causante de ese infierno es su propia madre, cuando decidió inventarse que su marido abusaba de su hija y cuando, finalmente, decidió ordenar su muerte, como consta en el sumario instruido en el juzgado de Valdemoro.
En No amarás a tu madre, María se convierte en Moisés; a su padre no le pegan tres tiros, como a Miguel Ángel, sino que en un alarde de mal gusto y de crueldad, la autora decide que muera mientras está sentado en la taza del váter: “Murió cagándose”, sentencia en un pasaje del libro Lola, el alter ego de Dolores Martín. Evidentemente, en el escrito propagandístico de Elena Pita, la mamá de Moisés no tiene nada que ver con la muerte de su marido, aunque también es encarcelada en Alcalá-Meco, como la de verdad, sino que detrás del crimen hay una trama de búlgaros relacionados con los juegos de rol, a los que la víctima de la ficción era muy aficionado. Curiosamente, en su primera declaración ante la Guardia Civil, Dolores Martín Pozo dijo que ella creía que a su marido, Miguel Ángel Salgado, le habían matado por su afición a los juegos de rol. Repugnante.
Queda ya poco para que Dolores Martín Pozo se enfrente a un tribunal. No sé cuál es el destino de María, su hija. Espero que la Administración obre solo teniendo en cuenta el bien de la niña. Si el mejor destino que puede tener es junto a Carlos San Juan y a la hija que éste tuvo con Dolores, perfecto. Que así sea. Pero flaco favor le hace a la Justicia esta bazofia de Elena Pita, que parece destinada, por encima de todo, a difamar a Miguel Ángel Salgado. A matarle otra vez.

Gracias

Foto: Joel Aguilar

Gracias a Lorenzo Silva y a David Barba por invitarme por segunda vez a Getafe Negro. Es un privilegio y un orgullo participar en este certamen, convertido ya en único en su género y sin competencia, al menos en España. El nivel de sus invitados –elegidos sin ningún prejuicio ni sectarismo ideológico–, la variedad de sus actividades, el compromiso de todos los patrocinadores –comenzando por el Ayuntamiento de Getafe–, el cariño y la profesionalidad que ponen en su trabajo todos los que hacen posible Getafe Negro… Todo esto ha hecho del festival un punto de referencia obligado para los que amamos la buena literatura negra y el buen periodismo.
Gracias al público que ayer estuvo en el Centro Cultural de la calle Madrid de Getafe, donde celebramos la mesa redonda que moderé. No cabe duda de que la patria chica de Lorenzo Silva se vuelca cada vez más en el certamen que va camino de hacer por la ciudad casi tanto como lo que hizo el equipo que preside Ángel Torres en aquellos no tan lejanos años de gloria europea.
Gracias a Luis de la Corte, profesor de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de Crimen.Org. Fue un excelente compañero de mesa redonda y aportó una visión científica del fenómeno del crimen organizado que en España escasea. Profesionales como él o como Fernando Reinares –con el que colabora estrechamente– hacen falta para que todos, comenzando por los periodistas, entendamos mejor el terrorismo o las mafias internacionales.
Y gracias a Misha Glenny. Por su libro, McMafia –repito, imprescindible para entender las tendencias del crimen organizado–, por su manera de contar las cosas, por su amabilidad, por su comprensión, por su paciencia y por entender y practicar mi oficio como yo siempre he querido hacerlo. Su manera de hacer periodismo es el ejemplo que todos deberíamos seguir. Claro que la empresa para la que trabaja –BBC– también debería ser ejemplo para muchos empresarios de prensa.

Estaré con Misha Glenny y Luis de la Corte en Getafe Negro


Lorenzo Silva y David Barba, los artífices de este certamen, han completado en la tercera edición de Getafe Negro un programa de grandísimo nivel. Por el festival de novela policiaca pasarán personajes tan interesantes como los escritores Antonio Muñoz Molina y Philip Kerr o los periodistas Eduardo Martín de Pozuelo, Jordi Bordás y Misha Glenny. Jordi y Eduardo son dos de los mejores reporteros que he conocido. Sus trabajos en La Vanguardia durante las dos últimas décadas han sido una obligada referencia para cualquiera de los que nos dedicamos al periodismo. A Misha Glenny le conocí gracias a la recomendación que me hizo Lorenzo Silva. Me habló de su libro, McMafia, y me dijo que era imprescindible para entender mejor las tramas del crimen organizado en todo el mundo. Como tantas otras veces, la recomendación de Lorenzo dio en el blanco. El libro de Glenny es fascinante, riguroso y destila buen periodismo.
La gentileza de sus organizadores ha hecho posible que participe por segundo año en Getafe Negro. El próximo jueves, 21 de octubre, estaré moderando la mesa redonda El crimen sin fronteras, en la que participarán Misha Glenny y Luis de la Corte, un profesor de psicología de la Universidad Autónoma que aborda desde la perspectiva científica fenómenos como el terrorismo o las mafias organizadas. Podéis descargar aquí el programa completo de Getafe Negro, que es un auténtico disfrute. Allí os espero.