Descubriendo a Cornelia Weber-Tejedor


Estuve hace unas semanas en Santiago Negro, donde coincidí con Rosa Ribas, una escritora española residente en Alemania, de la que no había leído nada. Así que para saldar mi deuda adquirí en Chile En caída libre y me lo traje dedicado por la autora. Hace un par de días lo acabé de leer y me ha parecido todo un hallazgo, especialmente la heroína que ha construido Rosa, la comisaria Cornelia Weber-Tejedor, protagonista En caída libre y otras dos novelas.
El libro nos sitúa en el aeropuerto de Frankfurt, la ciudad en la que residen habitualmente Cornelia y su creadora. La protagonista se convierte en agente encubierto para desentrañar una red de traficantes de droga que actúa en el aeropuerto alemán, aunque con ramificaciones en distintas partes del mundo.
La trama está muy bien montada y Rosa Ribas no se complica la vida en tecnicismos jurídico-policiales: por ejemplo, en la novela no aparece ni una sola vez la figura de un juez o de un fiscal, pese a que serían figuras inevitables en la historia que cuenta. Sin embargo, la autora prefiere centrarse en su personaje, a sabiendas de que tiene la solidez suficiente como para llevarnos por donde quiera. De desordenada vida personal, acumulando fracasos matrimoniales y familiares, esta policía hija de alemanes y gallegos, tiene originalidad, encanto y el lector es capaz de empalizar con ella, pese a que beba como una cosaca del Volga y sus relaciones con los hombres sean un catálogo de desastres.
En resumen, novela muy recomendable y personaje al que habrá que seguir. Cornelia ha sido todo un descubrimiento.

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Santiago Negro echa el cierre


He tenido el privilegio de participar en la mesa que ha cerrado Santiago Negro. Con la presentación de Lorenzo Silva, hemos estado la escritora Rosa Ribas, el propietario de la librería Negra y Criminal, Paco Camarasa, y yo. En esta última sesión, que ha registrado un lleno en el Centro Cultural de España, hemos hecho una radiografía del estado actual del género en España, del futuro de la literatura policiaca, de la búsqueda de opciones para acortar las distancias literarias entre las dos orillas del Atlántico, y hasta nos hemos permitido hacer unas cuantas recomendaciones de autores españoles.
Para mí ha sido un verdadero privilegio, no solo compartir esta última sesión, sino haber podido estar toda la semana disfrutando del placer de conversar con mis tres compañeros de la mesa de hoy y con otros autores, como Elmer Mendoza, Claudia Piñeiro, Ángel de la Calle, Juan Saturain… Ha sido verdaderamente enriquecedor escuchar sus puntos de vista sobre ficción y realidad criminal. Por eso, no me queda más que dar las gracias al Centro Cultural y a su equipo, que me han hecho pasar un gran Santiago Negro.