‘El Chele’, un depredador de niños, esta semana en Interviú

Imagen El pasado verano, una niña de diez años y su hermano, de ocho se convirtieron en los protagonistas de uno de los sucesos más terribles del año: un hombre secuestró a los dos pequeños en Torrelaguna (Madrid), agredió sexualmente a la cría y arrojó a los dos hermanos a un pozo, donde habrían muerto de hambre y de sed si no hubiese sido porque el azar hizo que dos jóvenes pasasen por allí. Esta semana contamos en Interviú quién es Juan José Ramos Amador, alias El Chele, y adelantamos que el análisis de su ADN ha permitido imputarle un nuevo delito: el secuestro y la agresión sexual a una niña de ocho años, cometido en Madrid en 1999. Amador pasó diecisiete años en prisión por un delito sexual y salió de la cárcel en 1997. Es padre de tres hijos y se dedicaba a recoger chatarra y a delinquir, algo que lleva haciendo desde los dieciocho años.
La Comandancia de la Guardia Civil de Madrid logró detener a Juan José Ramos dieciocho días después de los hechos, en una brillante operación y gracias al trabajo de los psicólogos del Servicio de Análisis de Conductas Delictivas del Instituto Armado, que sacó de la pequeña toda la información precisa para identificar al agresor. Toda la historia, esta semana en Interviú.

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La detención de Pablo Lapiedra, esta semana en Interviú


El productor y director de cine porno Pablo Lapiedra está detenido, a la espera de que un juez decida si es extraditado a Colombia, tal y como reclaman las autoridades de aquel país, que le acusan de pornografía infantil. Hoy la policía ha facilitado una amplia nota de prensa con la noticia y hoy podéis leer en Interviú todos los detalles en en torno a este asunto.
Una chica llamada Mary Alejandra denunció en 2008 que Pablo Lapiedra y su entonces compañera sentimental, Zuleidy Piedrahita, le pagaron 2.500 euros por su participación en varias películas pornográficas cuando tenía 16 años. La menor, que estudiaba en un colegio de Medellín (Colombia), le dijo a la policía de su país que “los españoles” le proporcionaron documentación falsa y le dijeron que si le preguntaban tenía que decir que ya había cumplido los dieciocho años. Las películas que grabó la menor estaban alojadas en varias webs y se podían ver previo pago. La Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía española y sus colegas de la Policía Nacionalo de Colombia trabajaron desde 2008 para identificar a los responsables de las películas, a los actores y a las menores que apereciesen en ellas. Cuando estaban todos identificados, los colombianos detuvieron allí a tres actores porno y difundieron óredenes de detención internacional contra Lapiedra y Zuleidy. El productor español, que se sabía perseguido desde semanas atrás y se había encerrado en casa de una mujer en Barcelona, fue finalmente arrestado el pasado jueves. Toda la historia la tenéis esta semana en Interviú.

Condenado en Camboya el pederasta Francisco Pellicer


En el mes de septiembre, publiqué en Interviú y en este blog la exclusiva sobre la detención y el encarcelamiento en España de Francisco Pellicer Caules, un menorquín acusado de haber abusado de un niño en Camboya y al que un juez de la Audiencia Nacional decidió meter en prisión, a la espera de decidir sobre su posible extradición al país asiático.
La noticia provocó todo tipo de comentarios, la mayoría de ellos negativos y recriminándome por la publicación de la historia. Algunos incluso incluían amenazas más o menos explícitas, muchos invocaban la presunción de inocencia y varios calificaban el reportaje, directamente, de mentira o montaje. Como ya escribí en su día, no decidimos publicar la historia de Pellicer hasta confirmar la veracidad de todos los extremos y acceder a toda la documentación: la denuncia interpuesta en Camboya, la orden de busca y captura dictada por Interpol, el testimonio de Kim, el niño de 14 años víctima del español, las diligencias abiertas en España por la policía… Sólo cuando comprobamos que todo era cierto publicamos el reportaje.
Hace unos días, la agencia Efe difundió la noticia, recogida en diversos medios, de que un tribunal de Camboya ha condenado en rebeldía a Francisco Pellicer a diez años de prisión, exactamente por los mismos hechos que contábamos en el reportaje. Las autoridades camboyanas han solicitado a España la extradición del pederasta, sobre la que debe resolver el Consejo de Ministros.
Francisco Pellicer, como cualquier otro, tiene derecho a la presunción de inocencia, por supuesto, aunque sea capaz de tener relaciones sexuales con un niño a cambio de medio dólar. Y nosotros, como profesionales de la información, también. Espero los comentarios de todos aquellos que hablaron de que los crímenes de Pellicer eran equiparables a los míos por condenarle sin una sentencia y difundir su rostro y su nombre.

Aclaraciones sobre Francisco Pellicer

La publicación de nuestro reportaje en Interviú sobre el encarcelamiento de Francisco Pellicer ha provocado muchas reacciones, la mayoría de ellas defendiendo la presunción de inocencia del menorquín. La gravedad del delito del que se le acusa –tener sexo a cambio de dinero con un niño de 14 años–, la decisión del juez de la Audiencia Nacional de mantenerle en prisión y el hecho de comprobar la veracidad de la orden de busca y captura internacional y de las diligencias abiertas en España nos decidieron a publicar la historia lo más completa posible.
Cierto es que nosotros no somos jueces y no juzgamos ni, mucho menos, condenamos a nadie, pero tan cierto como eso es que Francisco Pellicer estaba entre las personas buscadas por Interpol, como cualquiera puede comprobar en este enlace y en la imagen que acompaña a esta entrada.

Sexo con niños por medio dólar


El tipo de la fotografía se llama Francisco Pellicer Caules. Es ordenanza de un hogar del jubilado en Alayor, una localidad de Menorca, y desde finales del pasado mes de agosto está en prisión, acusado de haber mantenido relaciones sexuales con un niño de 14 años en Camboya, uno de los paraísos del turismo sexual. La historia la contamos esta semana en Interviú y demuestra que la justicia universal sirve para algo más que para amargar el retiro de viejos dictadores. Pellicer fue denunciado el pasado mes de enero por Kim, un monje de 14 años que trabajaba en casa del español, limpiando y cocinando. Según contó el niño a los voluntarios de Protect –una ONG dedicada a perseguir a los pederastas occidentales que eligen Camboya para dar rienda suelta a sus depravaciones–, Pellicer abusaba de él y, a cambio, le pagaba medio dólar. Tras la denuncia, el turista abandonó precipitadamente el país, pero las autoridades camboyanas y Protect hicieron lo posible por dar caza a este individuo. Interpol emitió una orden internacional de detención y la policía española la hizo efectiva en la última semana de agosto.
Pellicer está en la prisión de Valdemoro (Madrid), a la espera de que la Audiencia Nacional decida sobre su destino, ya que Camboya ha solicitado su extradición. No sería el primer español que es entregado temporalmente a un país extranjero de forma temporal para ser juzgado por delitos sexuales con menores. En enero de 2009, Eduardo Sánchez Moragues, Todd, condenado en España por abusar de tres niños, fue enviado a Estados Unidos, donde las autoridades de Connecticut le acusaban de violar a un crío de tres años. Aún sigue allí.
El caso de Pellicer crea un precedente importante. Nunca se había encarcelado en España a un español acusado de mantener relaciones sexuales con menores en el extranjero. Con este encarcelamiento, queda claro que tener sexo con niños –aunque sea en Camboya– sale más caro que medio dólar.

Los niños de Casa Guatemala acusan a Gabriel


El pederasta Gabriel Jordá, localizado y detenido gracias a un reportaje de Interviú, sigue en prisión, mientras las autoridades españolas y guatemaltecas continúan investigando qué hizo durante los casi tres años que pasó como profesor en Casa Guatemala, una residencia para niños huérfanos ubicada en Río Dulce. Los responsables de la ONG, tal y como contamos esta semana en Interviú, están colaborando activamente para saber si Jordá siguió dedicado a la pedofilia en un lugar tan sensible para ello como un orfanato.
La policía ha analizado el contenido del ordenador y de los discos duros externos que manejaba Jordá en Guatemala. Allí han encontrado fotografías de niños desnudos, pero no hay ninguna evidencia de que abusase de los menores. Eso sí, una veintena de niños le acusan de esconderse mientras se desnudaban o se vestían, de hacerles fotos desnudos y de tocarles, tal y como contamos en Interviú esta semana. Casa Guatemala está volcada en aclarar todo lo que ha hecho Jordá allí. Sería una pena que la actuación de un prófugo –que también trabajó en varios colegios de Valencia antes de su primera detención– ensuciase el trabajo de los responsables y los voluntarios que se dedican a alimentar, escolarizar y cuidar niños en una de las zonas más pobres del planeta.

Los detalles de la detención de Gabriel Jordá, esta semana en Interviú


Gabriel Jordá, el pederasta detenido la semana pasada en Guatemala, llegó a España el sábado, a las 15.30, custodiado por dos agentes de Interpol, que le pusieron a disposición de la justicia, después de casi tres años de fuga. Esta semana, en Interviú, podéis leer todos los detalle de la detención del pedófilo, que se produjo tras la publicación en nuestra revista de la exclusiva sobre su paradero. Además, podéis ver todas las fotografías del momento de su arresto en las inmediaciones de Casa Guatemala.
En el reportaje que publicamos esta semana también podéis ver detalles sobre el orfanato en el que Gabriel estuvo desde verano de 2007, una ONG que desde hace treinta años trabaja en una de las zonas más pobres del país centroamericano, formando y alimentando a niños de las aldeas más próximas y de todo el país. El caso de Jordá no puede, como he escrito ya antes, ensuciar la labor de la ONG, de sus cientos de voluntarios –muchos de ellos españoles– y de los trabajadores que aseguran a los niños del hogar arroz y frijoles tres veces al día todos los días del año. Es lo único que pueden ofrecerles. Y esos niños son unos afortunados.