“Éticamente intachable”


Espejo Público, el programa de Antena 3 en el que colaboro desde hace unos meses, ha emitido esta mañana una entrevista con Jesús Neira de Albert Castrillón, pocas horas antes de que el profesor fuese condenado a 1.800 euros de multa por conducir bajo los efectos del alcohol.
La entrevista no tiene desperdicio. Neira, lejos de mostrarse mínimamente arrepentido o apesadumbrado por haber sido sorprendido conduciendo con una tasa de alcoholemia que triplicaba la máxima establecida por la ley, ha aparecido como un tipo arrogante, rayano en la chulería, retando a su propia jefa, Esperanza Aguirre, a que le echase, “porque yo no voy a dimitir porque no he hecho nada malo”. Neira ha atribuido su incidente de tráfico a “un montaje” y se ha calificado como “éticamente intachable”.
Horas después de la sentencia, Neira ha dejado de ser cargo público, porque la presidenta de la Comunidad de Madrid –genio y figura– ha decidido cargarse el organismo que presidía Neira. Estará contento y recuperará su vida, como ha dicho en la entrevista, una vez fuera de la Administración. Una vida en la que confío que sean incompatibles el alcohol y la carretera, un comportamiento exigible no sólo para Neira, sino para cualquier ciudadano. Y, éticamente, que decida ser todo lo intachable que considere. Pero que antes aprenda a ser un ciudadano.

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La gigantesca figura de Juan José Cortés y los enanos políticos


He coincidido esta mañana en el plató de Espejo Público (Antena 3) con Juan José Cortés, el padre de Mariluz, la niña asesinada en Huelva por Santiago del Valle, que será juzgado próximamente. Juanjo siempre me ha parecido un tipo cabal, honesto y que sobrelleva el dolor de una tragedia como la que le ha golpeado con una entereza asombrosa. Hoy ha ido al plató de Antena 3 para contarle a Susana Griso que prefiere que no se juzgue a Santiago del Valle y ahorrar así una porción de dolor a su familia y un espectáculo mediático a todos. Prefiere que fiscal y defensa lleguen a un acuerdo y que, si en lugar de los 23 años que solicita el Ministerio Público para él, la condena se queda en 20 o en 18, él estaría de acuerdo.
Juanjo lleva más de dos años expuesto bajo los focos. Pero ha sabido manejarlos y ha demostrado que es posible luchar por una causa, su causa, sin convertir todo lo que hay alrededor de él y de su familia en un circo. En el asesinato de su hija quedan aún dudas razonables sobre, por ejemplo, la participación de la mujer de Santiago del Valle –que ha sido exculpada, pese a haber estado encarcelada–. El padre de la víctima jamás ha puesto en cuestión las decisiones judiciales, ni ha discutido el trabajo de la policía, que tardó varios meses en detener al único verdadero sospechoso del crimen y que sólo lo hizo cuando fue hallado el cuerpo de la pequeña.
Recuerdo que en los primeros meses de la instrucción del sumario por el asesinato de Mariluz, llamé a la abogada de la familia Cortés. Le pedí que, cuando se levantase el secreto de sumario, me dejase verlo. Me contestó con mucha educación que Juan José, su cliente, no permitiría eso bajo ningún concepto. No volví a intentarlo. Ni con ella ni con más abogados personados en la causa. Juanjo me dio una lección ese día. Hoy me ha dado otra.
Tan grande me parece la figura de Juan José Cortés que me da miedo que él y su lucha sean utilizados y manipulados por quienes habitualmente llenan de mierda todo lo que tocan: los políticos. Lo escribí aquí hace unos meses, cuando vi una foto del gigantesco Cortés acompañado de no de los enanos que pueblan nuestra política. Aclaro que igual de enano me hubiese parecido si la foto se hubiese hecho en Moncloa.