De vuelta con agradecimientos y querellas

1360186953_428325_1360187741_noticia_normalNo escribía nada aquí desde el pasado mes de octubre, cuando cerré una etapa de mi vida al marcharme de Interviú –la revista en la que trabajé en los últimos trece años– y me incorporé a La Sexta Noticias como jefe de investigación. He vivido desde entonces en una montaña rusa laboral y emocional que me hizo abandonar este punto de encuentro con vosotros, pero sobre todo conmigo. Poco a poco intento retomar rutinas –benditas rutinas llegada cierta edad– y entre ellas está la de regresar a este rincón en el que vuelco mis desvaríos, cabreos, reflexiones, recomendaciones… Le he lavado la cara al blog y desde hoy me comprometo a alimentarlo con la regularidad que pueda y me permitan Más Vale Tarde, Territorio Negro y Espejo Público, los espacios en los que me podéis ver y escuchar.

Me despedí de los que habían sido mis compañeros en Interviú durante los últimos trece años en el último post y aprovecho este regreso para dar las gracias a los que son mis compañeros desde el pasado 1 de octubre en La Sexta Noticias. Llegué allí hace cuatro meses sin saber prácticamente nada de ese medio y solo me he encontrado ayuda, comprensión, paciencia y  mucho compañerismo, especialmente en la redacción del programa Más Vale Tarde, el espacio que conduce Mamen Mendizábal y en el que me podéis ver todas las tardes a las 18.15. Gracias a ellos y a los espectadores que, sobre todo en las últimas semanas, nos están acompañando.

Hace unas semanas, mis compañeros de la sección de Nacional de La Sexta Noticias fueron los primeros en hablar de la relación de Andrei Petrov, el presunto mafioso ruso detenido en Lloret de Mar, y el ex alcalde de la localidad Xavier Crespo, hoy parlamentario de CiU. La noticia fue contrastada como exigen los cánones del oficio: hu

bo llamada a CiU y desde allí una portavoz no solo negó todo, sino que amenazó con presentar una querella contra la cadena, querella de la que hasta hoy nada se sabe. Días después, mis compañeros de Nacional volvieron a dar otra primicia: la fotografía de Crespo y su esposa en el helicóptero privado de Viktor Kanaikin, el jefe de la red de blanqueo a la que pertenece Petrov y que ilustra esta entrada. Crespo y su esposa viajaron a Rusia en 2008 con todos los gastos pagados, viaje que repitió el ex alcalde dos años después.

Nada sabemos de querellas de CiU en La Sexta Noticias. La amenaza de querella es un arma que, como hemos visto en los últimos días, sirve de bien poco si no va acompañada de la correspondiente visita al juzgado para su inmediata presentación. Seguro que los abogados de Luis Bárcenas tuvieron la misma percepción que tuve yo al oír la amenaza de CiU cuando escucharon a los líderes del Partido Popular amenazando con poco más o menos que bloquear los juzgados con denuncias, demandas y querellas al tesorero. Si se llega a los tribunales, quizás lleguemos a una verdad: la judicial. De momento, no tenemos ninguna.

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Un trabajo de riesgo, una lectura necesaria


Soy coautor –junto a Luis Rendueles– de tres libros y, pese a ello o precisamente por ello, desconfío de los libros escritos por periodistas sobre asuntos de actualidad. Suelen quedarse en un par de centenares de páginas de refritos rápidos –lo que las editoriales llaman instant books–, en elucubraciones sin demasiado fundamento o en pequeñas introducciones para el interesado en temas de gran calado. Naturalmente, hay excepciones: en mi estantería hay unos cuantos ejemplares de volúmenes escritos por colegas, que sigo consultando y son obras de referencia. Acaba de incorporarse a esa estantería Palabra de Vor, de Cruz Morcillo y Pablo Muñoz, los componentes de eso que antes se llamaba la sección de sucesos del diario ABC –ahora están integrados en Nacional–.
El libro aborda un tema que conozco bien, el de las mafias rusas en España, y por tanto lo he leído con una mirada crítica, que sé que los autores –colegas y amigos– me hubiesen exigido.
El libro es un ejercicio de valentía, de responsabilidad, de fidelidad a las fuentes y, sobre todo, de periodismo. De valentía, porque escribir de mafia rusa no es escribir del 11-M o de Antonio Anglés –dos temas que he abordado yo en mis libros–. Escribir de mafia rusa es exponerse, quedar al descubierto armados nada más que con su verdad y su trabajo ante la que es, sin duda, la mayor organización criminal que opera hoy en el mundo.
Palabra de Vor es un ejercicio de responsabilidad porque Pablo y Cruz callan lo que tienen que callar, que es bastante. Callan para no poner en mayor peligro a nadie. Todos los que en España han luchado contra las organizaciones criminales rusas o georgianas están en un peligro real, comprobable y comprobado por algunos de ellos. Muchos de ellos salen en el libro, pero los autores no los identifican o no dicen el peligro en el que están.
El libro también es un perfecto ejemplo de lealtad y fidelidad a unas fuentes de información a las que los autores deben, no sólo gran parte del contenido del volumen, sino la ingente cantidad de informaciones que han escrito en su diario sobre el tema. Las fuentes permanecen aquí anónimas –hay inspectores, comisarios, confidentes, magistrados, fiscales…– y una lectura atenta permite ver el grado de fidelidad y de lealtad que los autores mantienen a sus fuentes, logrando un equilibrio muy raro de ver ahora por estos pagos del periodismo de sucesos.
Y, por último, Palabra de Vor es un ejercicio de buen periodismo. No hay una sola elucubración, todo lo que se cuenta son informaciones avaladas por las diligencias policiales y judiciales instruidas contra las organizaciones criminales rusas o por el testimonio de personas directamente relacionadas con las investigaciones. Las jugosísimas conversaciones entre los mafiosos son reales, tan reales como las magistrales descripciones de las vestimentas o de las mansiones de estos ladrones de ley que han querido –y aún hoy quieren– poner a nuestro estado de rodillas. Al otro lado hay personas que han hecho de la lucha contra estos mafiosos el principal objetivo de sus vidas profesionales y que atesoran una inagotable capacidad de análisis, trabajo y hasta ingenio –atención al sistema para vigilar la casa de Malyshev–.
Como dice el título del post, Palabra de Vor es una lectura necesaria para conoce la verdadera dimensión del crimen organizado en el siglo XXI. Personajes como Kalashov, Malyshev o Petrov son criminales conectados con las instancias más altas de los gobiernos, con el poder económico y con la cabeza de sectores tan sensibles como el energético. Sus acciones no crean inseguridad y no aparecen en las estadísticas que tanto gustan a los responsables policiales, pero son capaces de establecerse casi como un estado paralelo –ahí está Georgia o Rusia–.
Enhorabuena, colegas. Nos seguimos viendo cada mañana en el quiosco.

Zakhar Kalashov vuelve a la cárcel


El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha dictado hoy una orden de prisión contra Zakhar Kalashov mientras se tramita su extradición a Georgia, país en el que el ladrón de ley fue condenado en rebeldía a dieciséis años de prisión. Un tribunal georgiano le condenó por asociación ilícita y por secuestrar a un ciudadano norteamericano, que aún hoy sigue desaparecido.

Kalashov estaba en libertad, después de que la Audiencia Nacional le condenase a siete años de prisión por blanqueo de capitales, una pena muy laxa, si nos creemos a los servicios policiales, no solo españoles, sino de medio mundo, que consideran a Kalashov uno de los mafiosos rusos más importantes del planeta.

Cuando fue detenido en Dubai, en junio de 2006, gracias a las pesquisas de la policía española, el máximo artífice de su detención –que acaba de ganarse un merecido ascenso a comisario– me decía: “Todo es de Kalasahov, aunque nada esté a nombre de él; él es quien manda, no se discute y no hay que ponerlo en ningún papel para que sea así”. Yo le ponía en cuestión esos argumentos, sobre todo a la hora de elaborar una condena y él me daba la razón, pero añadía: “Es suficiente con lo que hemos hecho. En todo el mundo se sabe que Kalashov ha sido detenido gracias a la policía española y que aquí no hay impunidad para la mafia rusa. Él mismo no se explica cómo ha sido posible su captura. No se lo cree”.

Pero no sólo fue capturado, sino que fue trasladado a España en medio de unas medidas de seguridad jamás vistas a la hora de transportar a un delincuente: el avión fue escoltado por cazas de la fuerza aérea para evitar un secuestro. Aquí pasó más de tres años entre rejas, pese a la astronómica cifra que pagó a sus abogados, el matrimonio formado por el ex juez Javier Gómez de Liaño y la ex fiscal Dolores Márquez de Prado. En la prisión vivió como lo que es, un jefe mafioso: gozó de los privilegios de los que gozan los reclusos que tienen dinero, es decir, protección y pequeñas dádivas, como teléfonos móviles.

Su salida de la cárcel y su corta condena parecía que inclinaban la balanza hacia el lado de los malos, pero esa condena en rebeldía dictada por un tribunal georgiano ha devuelto a Kalashov a la sombra. Hoy, en la sede de la Comisaría General de Policía Judicial brindaban. Con vodka georgiano.