El informe del CSI de Tráfico sobre el accidente de Ortega Cano, en Interviú


José Ortega Cano circulaba a 123 kilómetros por hora cuando, el pasado 28 de mayo, estrelló su coche contra el de Carlos Parra, que resultó muerto en el sinestro. Esta es la principal conclusión a la que llega el informe elaborado por los expertos del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Agrupación de Tráfico (ERAT), entregado el pasado 19 de agosto en juzgado de Sevilla que instruye el caso y parte de cuyo contenido adelantamos esta semana en Interviú.
El informe de este CSI de los accidentes, que cuenta con sofisticadas herramientas para reconstruir siniestros de tráfico, apunta a que este exceso de velocidad fue la causa principal del suceso –la velocidad máxima permitida en la vía era 90 kilóentros por hora–. Acerca de la tasa de alcohol que el torero llevaba en la sangre, el informe del ERAT se limita a reflejar los resultados de la prueba realizada a Ortega cuando llegó al hospital sevillano Virgen de la Macarena. El herido presentaba una tasa de 1,26 –muy por encima de lo legal–, tal y como adelantó Canal Sur.
Con este informe de la Guardia Civil y con los testimonios recogidos en la instrucción, el juez decidirá si llama a Ortega Cano como imputado y por qué delitos. Conducir bajo los efectos del alcohol se castiga con penas de tres a seis meses, pero si la acusación es homicidio imprudente, la condena podría llegar hasta los cuatro años. Tenéis todos los detalles en el Interviú de esta semana.

El accidente de Barajas y el periodismo de sucesos


De vuelta al trabajo desde hace unos días, os confieso que me daba pereza comenzar con el blog. Volví al trabajo cuando ya había pasado una semana desde el accidente de Barajas. Así que esos primeros días fui sólo un lector. Un lector atónito, eso sí. Gente con mucho más talento que yo ya ha escrito del tema. El accidente ha sacado, una vez más, lo peor del periodismo. Por una parte, el periodismo de especulación, es decir, aquel destinado a llenar horas de tele o páginas de periódicos simplemente especulando, apuntando posibles causas sin el menor rigor, dando voz a cualquier pelagatos con nula cualificación. Y, por otra, el repugnante ejercicio de la recogida de declaraciones en momentos como el de entrar a identificar el cuerpo de un familiar. Se les ponía el micro y se daba voz a cualquier persona, por rota que estuviese…
Y así están las cosas. Y se volverán a repetir. Algo se quebró el día en el que los programas que habitualmente se dedicaban a abordar asuntos del corazón, comenzaron a introducir sucesos. Y la quiebra dura hasta hoy. En un corto espacio de tiempo uno puede ver a Belén Esteban hablando de cualquier jilipollez y, sin solución de continuidad, a un supuesto experto en sucesos hablando del crimen de Fago, de Tony King o de las causas del accidente de Spanair.
Naturalmente, hay excepciones. Una vez más, el impresionante trabajo de ABC –¡qué sección de sucesos!– ha empequeñecido al resto de colegas y, cómo no, un medio extranjero, el Wall Street Journal, ha sido el primero que ha hablado con cierto fundamento sobre las causas del accidente. Qué pena, pero es lo que hay. Volveré más optimista y positivo. Lo prometo.