La Policía que yo quiero

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La Policía que yo quiero no obliga a hacer el ridículo a dos agentes de la UDEF presentándose en un periódico para pedir unas grabaciones sin ninguna orden judicial, exponiéndose a la chanza y poniendo muy fácil las comparaciones con Venezuela, ahora tan en boga. La Policía que yo quiero no premia a los conspiradores ni las adhesiones políticas inquebrantables, sino que reconoce y recompensa  el esfuerzo, el mérito y la hoja de servicios. La Policía que yo quiero no abandona a su suerte a policías que se jugaron la vida y estuvieron a punto de perderla tras una manifestación. La Policía que yo quiero no tiene zonas de sombra ni comisarios de los que nunca se llega a saber cómo ni para quién trabajan. La Policía que yo quiero tiene un departamento de Asuntos Internos dedicado a limpiar de basura el cuerpo, no a buscarla en otros sitios o a perseguir a mequetrefes con ansias de grandeza. En la Policía que yo quiero no hay comisarios que actúan al margen de la cadena de mando, sino que todos responden ante el director general, que en la Policía que yo quiero es el máximo responsable del Cuerpo. La Policía que yo quiero no hace informes fantasma, sino que elabora informes firmados y fundamentados en inteligencia policial, esa que rara vez ha aparecido en los últimos tiempos. La Policía que yo quiero no tiene confidentes bien pagados que solo aportan pantallazos de supuestas cuentas secretas.

La Policía que yo quiero es la que representan miles de hombres y mujeres que van en su quehacer diario mucho más allá de la vocación de servicio por sueldos que no les da, ni mucho menos, para fundar ni una ni una docena de empresas. La Policía que yo quiero es la de los investigadores de la UDEF que se dejan miles de horas detrás de un hilo para llegar a una trama corrupta. La Policía que yo quiero es la de los agentes que van en un zeta y toman decisiones trascendentales en segundos que a veces salvan vidas. La Policía que yo quiero es la de esos agentes capaces de reconocer a un atracador por los andares, por un trozo de su oreja o la de los policías que a punto estuvieron de perder a sus familias para que el resto de las familias de Madrid dejasen de padecer la pesadilla del pederasta de Ciudad Lineal. La Policía que yo quiero es la que forman los grupos de Homicidios que se llevan a sus casas los crímenes sin resolver y se los toman como cuestiones personales. La Policía que yo quiero es la que recorre los colegios alertando del acoso escolar o de los delitos cometidos en la red. La Policía que yo quiero es la que convive con el horror de la pornografía infantil a diario para sacar de la sociedad a los depredadores de nuestros hijos. La Policía que yo quiero es la que ha impedido que los zarpazos del terrorismo islamista que sufre Europa hayan llegado aquí. La Policía que yo quiero es la de los agentes de Estupefacientes capaces de acabar con redes gigantescas de crimen organizado. La Policía que yo quiero es la que hay en las comisarías de distrito, ese primer frente que ve al ciudadano cuando convierte a la Policía en la institución más valorada de España. La Policía que yo quiero es la de los que luchan contra la trata de seres humanos acabando con las mafias y ocupándose de las víctimas. La Policía que yo quiero es la que acabó con ETA dejándose la vida de muchos de sus agentes por el camino. La Policía que yo quiero es la de tantos que se dejaron sus vidas para que yo y todos ustedes fuésemos más libres.

La Policía que yo quiero es la que componen la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que forman el Cuerpo. No dejemos que gente que poco tiene que ver con esa Policía haga más daño al Cuerpo desde sus atalayas de poder y sus zonas de sombra. Ya han abierto demasiadas heridas. Como recuerdan mis compañeros Pablo Muñoz y Cruz Morcillo: son solo cuatro frente a 400. Realmente son cuatro frente a 70.000.

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Publicado por

manuelmarlasca

Reportero, jefe de Investigación de La Sexta. Copresentador de Más Vale Tarde (La Sexta), Territorio Negro (Onda Cero) y colaborador de Espejo Público (Antena 3). Lector y corredor.

8 thoughts on “La Policía que yo quiero”

  1. La policia que yo quiero coincide con esa que tu refieres, pero claro yo llevo diciendolo publicamente 4 años no el dia en que supuestamente se producira el cambio. Ademas, cuando uno hace un panegirico como el que hiciste recientemente sobre un personaje conviene conocerle con cierta profundidad. En cuanto al articulo de morcillo 4 de 400, en fin, solo se entiende exprimiendo la metafora, aunque mas birn parece un articulo interesado. Un afectuoso saludo.

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    1. Señor Álvarez:
      Respecto a un panegírico que usted me atribuye y que entiendo que se refiere al comisario Olivera, no lo escribí yo, tal y como le aclaré a los administradores de algunos foros por los que circuló. Por lo demás, ojalá esa policía que usted y yo queremos llegue pronto. Un saludo.

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  2. La Policía que yo quisiera tener es aquella que protega a sus hombres y mujeres que como yo, sufren un accidente reconocido en acto de servicio que me lleva a un quirófano donde me operan de columna y me colocan dos barras de titanio y cuatro tornillos para fijar las vertebras, que pasando el tribunal medico deciden proponer mi jubilación por incapacidad permanente para el servicio pero no para otros trabajos u oficios, una Policía donde no exista un departamento de salud laboral (supuestamente formado por Policías y técnicos), que apoye con sus informes a la administración para que les niegen una jubilación a sus compañeros acorde con las causas que la provocaron, con la burda escusa de una baja medica dos años y medio antes del accidente por una ciática, alegando que la víctima lo que padece es una enfermedad degenerativa de los huesos, que me condene a un proceso de largos años de recursos y juicios, arrastrándome a la desesperación e impotencia de haber tirado mis 32 años de servicio por la borda solo por hacer mi trabajo. La Policía que yo quiero no aceptaría ordenes políticas para perjudicar a sus miembros y así ahorrar indemnizaciones y pensiones a Clases Pasivas de Hacienda, la Policía que yo quiero no tendría que pagar sus medicinas al 35 %, ni tendría mas porcentaje de retenciones para IRPF cuando de jybilan que cuando trabajaban, la Policía que yo quiero, entregaría su placa insignia a sus apoliciad jubilados en vez de retirarse la miserablemente, la Policía que yo quiero no estaría más pendiente de cubrir las estadísticas que de hacer una buena investigación, a la Policía que yo quiero de le dotaría de todos los medios y elementos propios de su trabajo que le permitieran cumplirlo DIN perder la vida por falta de la inversión necesaria, la Policía que yo quiero debería ser premiada cuando denunciara sin temor a las consecuencias, los presuntos actos corruptos o delictivos de los Vips a los que protege. La Policía que yo quiero en fin, es aquella que no olvida a todos aquellos que dieron su vida en el cumplimiento del deber, o que murieron a manos del azote del terrorismo indiscriminado y que sigue cuidando de sus familias.

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  3. Ole tus hue……te digo.36 años de servicio. Gracias que siga habiendo personas que nos quieren y respetan.sigue así
    .adelante. Un abrazo.

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    1. ¿La misma Guardia Civil que hizo que miembros del GRS compraran forros polares en Decathlon porque no formaban parte de la uniformidad? ¿En la que tu jefe de Grupo puede echarte por “Falta de confianza”, es decir porque no le bailas el agua? ¿La que obliga a una agente femenina a ponerse un chaleco balístico masculino? ¿La que cobra menos que la Policía Nacional? ¿En la que sus jefes meten cizaña día sí y día también cuando usurpan funciones y competencias a la Policía Nacional? Podría estar así todo el día…

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  4. La policía que yo quiero no debería estar politizada en su cúpula ni tener procedimientos de gestión de personal oscuros que potencian el favoritismo y el enchufismo, empezando por los sindicalistas de esa Policía.
    La Policia que tenemos por contra, ni es la Institución mejor valorada por la sociedad ni es la responsable de la derrota policial de ETA. Esa, esa es la Guardia Civil.

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  5. Excelente artículo señor Marlasca, lo lamentable del asunto es que se trata de un mal endémico del Cuerpo Nacional de Policía, cada Gobierno nuevo que entra más oscurantismo tenemos, más enchufismo, en definitiva más cloaca y es una pena porque podíamos estar en la línea de la Guardia Civil, respetada, valorada, eficaz, humilde……En fin que gracias por echarnos un capote y por su apoyo

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