Dos libros, dos joyas

Convertirse en editor en los tiempos que corren debe ser algo muy cercano al heroismo y algo que debemos de agradecer los que, como yo, tenemos como enfermedad la lectura. En mis visitas –voy un par de veces a la semana– a las librerías me gusta fijarme en las novedades de las editoriales independientes y casi siempre descubro alguna joya. De esta manera encontré hace ya unos años las novelas de Robertson Davies en Libros del Asteriode o más recientemente me topé con la sensacional y monumental Homicdio, de David Simon, en Principal de los Libros. Como una vez leí al gran Antonio Muñoz Molina, esos pequeños editores suelen tener un gusto exquisito para construir su catálogo. Así lo demuestra también Errata Naturae, una editorial que ha publicado en un breve espacio de tiempo dos de las mejores recopilaciones periodísticas que he leído jamás: Asesinato en América y Nueva York 8.45 a.m. Se trata de dos libros similares: son crónicas y reportajes periodísticos galardonados con el premio Pulitzer, el más prestigioso de cuantos se entregan en mi oificio. Asesinato en América recoje textos que hacen referencia a ocho crímenes cometidos en Estados Unidos, toda una antología de la crónica negra norteamericana. Nueva York 8.45 a.m. es otra antología de textos, todos ellos referidos a los atentados del 11-S y también todos premiados con el Pulitzer.
La lectura de los dos volúmenes es una verdadera delicia y un deleite para los profesionales del periodismo, que cuando leemos estos textos nos damos cuenta de todo lo que nos falta por aprender de nuestros colegas norteamericanos. En Asesinato en América hay reportajes de investigación tan completos y contundentes como los del Miami Herald que abordan los címenes de la secta liderada por Yahweh ben Yahweh. También podemos leer el fascinante relato que del asesinato de John Fitzgerald Kennedy hace el periodista de UPI  Albert Merriman Smith, testigo directo del magnicidio y de la toma de posesión de Lyndon B. Johnson en el Air Force One. Y, por supuesto, el libro recoje los reportajes que ocho reporteros de The Denver Post hicieron sobre la matanza de Columbine y que les hizo merecedores del Pulitzer en el año 2000. Si alguien espera algo similar a las charlotadas de Michael Moore, que se olvide: lo que hay en estos reportajes es periodismo puro, ese que da respuestas a muchas preguntas sin necesidad de coger ninguna bandera y ese que le da al lector todas las claves para que sea él quien tome posturas. Asesinato en América es un libro  imprescindible para los aspirantes a periodistas y para los que ejercemos este oficio: la pieza vintage sobre el asesinato de un chico de 14 años, Robert Franks, a manos de dos jóvenes adinerados es una joya que por sí misma justifica el libro.

El otro libro, la otra joya, Nueva York 8.45 a.m., recopila reportajes en torno a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y sus consecuencias. Todos ellos también han sido premiados con el Pulitzer –a excepción del último, que hace referencia a la caza de Bin Laden– y son un perfecto ejemplo del trabajo de los compañeros de Estados Unidos, donde el periodismo de declaraciones apenas existe y los diarios están plagados de historias. Hay buenos textos de investigación, las estremecedoras crónicas de los ataques al World Trade Center del equipo de The Wall Street Journal, pero una pieza destaca por encima de todas, la del periodista de The New York Times C.J. Chivers, un ex marine que pasó varios días en la zona cero tras los atentados, infiltrado entre los equipos de rescate y que escribió unas crónicas memorables que, sin embargo, no le valieron el Pulitzer. Chivers es el autor de estas palabras que el libro recoge: “Los habitantes de esta suerte de pueblo que es la Zona Cero comían juntos en restaurantes abandonados y cerca de pilas de desperdicios podridos, se dormían juntos donde fuese, sollozaban y rezaban juntos y poco a poco cogían confianza con el nuevo paisaje surgido en la zona meridional de Manhattan, intercambiando información sobre dónde encontrar teléfonos que funcionasen y baños que aún no estuviesen cubiertos de vómito”. Los reportajes de Chivers desde la zona cero le permitieron acudir a Afganistán como corresponsal de guerra y allí escribió la obra maestra recogida en el libro de Errata Naturae, Dos mundos unidos por la guerra. Cuando vivir o morir es tan solo una cuestión de suerte. Memorable. Ya veréis. Y atentos a las próximas publicaciones de esta editorial. Sus responsables tienen un excelente gusto.

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Publicado por

manuelmarlasca

Reportero, jefe de Investigación de La Sexta. Copresentador de Más Vale Tarde (La Sexta), Territorio Negro (Onda Cero) y colaborador de Espejo Público (Antena 3). Lector y corredor.

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