La amenaza del presidente vitalicio


La ola antinorteamericana que recorre España desde hace ya muchos años, corregida y aumentada con la nefasta presidencia de George W. Bush, había convertido a Hugo Chávez en un tipo que caía bien en nuestro país. Era capaz de enfrentarse al gigante yanqui y de reivindicar un pintoresco indigenismo frente al imperialismo del vecino del norte. Chávez había echado de su país a la DEA y hacía buenas migas –son socios en la OPEP– con la horma del zapato americano en Oriente, Mahmud Ahmadineyad, el presidente iraní que niega el Holocausto, niega el derecho a existir de Israel y tiene una extraña afición por enriquecer uranio. Eso era así hasta instantes antes de que el Rey de España le hiciese callar en la cumbre iberoamericana de Chile. A raíz del incidente, la verborrea del tipo que aspira a convertirse el próximo domingo en presidente vitalicio de Venezuela está empezando a escocer en España. Sus invectivas contra las empresas españolas y sus soflamas contra nuestro país han irritado hasta a los que no hace mucho corrían a hacerse fotos con él y con otros ilustres del indigenismo, definidos por Álvaro Vargas Llosa como los perfectos idiotas lationoamericanos.
Pero España, al fin y al cabo, está a miles de kilómetros de Venezuela y todo lo que puede perder son miles de millones de euros. Pero lo tiene Colombia, a quien Chávez también está dedicando ahora buena parte de sus insultantes soflamas. El veto del presidente Álvaro Uribe a la mediación de su homólogo venezolano con los terroristas de las FARC ha abierto la caja de los truenos. Venezuela tiene dos mil kilómetros de frontera con Colombia y en buena parte de ella se centran las actividades de las FARC, un grupo terrorista que mantiene a más de 600 personas secuestradas y que se financia con la cocaína que exporta a medio mundo. La guerra emprendida por Uribe contra el narcoterrorismo tiene ahora un nuevo escollo: su vecino venezolano. No es extraño que Uribe haya acusado a Chávez de querer incendiar la zona. Y el domingo, puede ser presidente vitalicio. Y al que se oponga, a tiros con él.

Chávez negociando con las FARC o la zorra al cuidado del gallinero


El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha decidido que su homólogo venezolano, Hugo Chávez, abandone su labor de mediación con las FARC, la guerrilla colombiana, para lograr la liberación de alguna de las 600 personas que los terroristas mantienen en su poder, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. La excusa para poner fin a las gestiones de Chávez ha sido la llamada de éste a un alto mando militar colombiano, algo que Uribe había prohibido expresamente. Pero el cese del caudillo venezolano como negociador podía haber llegado por otras muchas razones, como por el hecho de que se reuniese con dos jerifaltes terroristas en Caracas sin avisar a Uribe. O por el campamento de las FARC que un satélite fotografió en la sierra venezolana de Perijá. O por no haber entregado una sola prueba de vida ni de Betancourt ni de uno solo de los secuestrados por los terroristas colombianos. Como contábamos esta semana en Interviú, el 80 por ciento de la droga que llega a Europa sale de las costas venezolanas y cruza la frontera entre Colombia y Venezuela por la zona controlada por las FARC; muchos terroristas, al igual que muchos narcos colombianos, poseen pasaportes venezolanos… La zorra al cuidado del gallinero o Chávez negociando con sus “hermanos” de las FARC.