La zona cero de la Cañada Real, en INTERVIÚ


La Cañada Real Galiana es uno de esos rincones oscuros de Madrid, que hace unas semanas fue puesto en el mapa por los medios de comunicación, a cuenta de los incidentes provocados por el derribo de la casa de una familia marroquí. Las excavadoras fueron recibidas a pedradas, la policía cargó… Total: más de treinta heridos, casi todos ellos agentes de policía, y tres detenidos. La Cañada ya ha desaparecido de los medios, ya no es noticia, pese a que allí viven más de 50.000 personas –más que en Soria– que fueron puestas bajo los focos mediáticos hasta hace unos días. En Interviú publicamos esta semana imágenes e historias de la llamada zona cero de la Cañada: una franja de poco más de mil metros convertida ya en el mayor supermercado de droga de la capital y, probablemente, de España. La policía ha detectado allí más de 36 fincas dedicadas al menudeo, en las que se vende la mejor y más barata cocaína de Madrid. Traficantes de otros poblados –Las Mimbreras, Barranquillas, Pitis…– han abierto oficina en la Cañada. Y a esos nadie se atreve a derribarles sus casas. Comprad Interviú y contemplad las magníficas fotografías que Javier Candial ha hecho de La Corrala del Tío Emilio, el punto más caliente de la venta de droga de La Cañada.

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Operación Huaralino 2: Seiscientas personas vieron las violaciones de Christian


El tipo de la foto se llama Christian Ossío y se convirtió durante tres años en el pederasta más buscado de España. Fue fotografiado por Javier Candial, nuestro compañero en Interviú, el pasado mes de marzo, cuando fue detenido por los agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT). EL PAÍS reprodujo la foto de Javier el pasado 18 de octubre para ilustrar la información que daba cuenta de la detención de veintitrés personas residentes en España, que se habían descargado alguno de los cuatro vídeos donde se veía a Christian violando a una de sus víctimas, dos niñas de las que abusó durante varios años. La policía española ha averiguado que en todo el mundo seiscientas personas se descargaron los vídeos de este violador.


Los lectores de Interviú pudisteis leer la historia de Christian en exclusiva el pasado mes de marzo: el tipo, un camarero de nacionalidad peruana, había estado violando a dos niñas durante cinco años. Las menores comenzaron a ser víctimas de este individuo con apenas siete y ocho años y su martirio continuó hasta que tenían 13 ó 14. Para doblegar la voluntad de las niñas, Christian les regalaba bicicletas, muñecas, chucherías, teléfonos móviles o, simplemente, las pegaba con su cinturón. El pedófilo grabó cuatro vídeos con sus violaciones y los colgó en Internet, donde la policía sueca los localizó y dio aviso a sus colegas de todo el mundo. Los hombres y mujeres de la BIT tardaron tres años en cazar a Christian, pero, finalmente, dieron con él. Le detuvieron en Madrid cuando salía de su trabajo en un bar del centro de la capital. Al día siguiente, cuando la policía le conducía a su casa para registrarla, Javier Candial le hizo la foto.

Durante dos semanas, publicamos en Interviú todos los detalles de la caza de este pederasta. Ilustramos los reportajes con abundante material gráfico: muchas fotos del detenido y secuencias de sus vídeos en las que, evidentemente, ocultamos a la víctima del pederasta. Fueron reportajes duros, tan duros como el hecho en sí, pero dimos una información rigurosa, seria, cuidadosa, respetuosa y en exclusiva, una exclusiva que, eso sí, meses después, ha tenido eco en muchos medios escritos y televisivos. Y hubo quien dijo que estábamos haciendo un publireportaje para la Policía…

Esperando la sentencia

El próximo 31 de octubre, a las 11 de la mañana. Ése es el día D y la hora H. En ese momento, el magistrado Javier Gómez Bermúdez comenzará a leer la sentencia que condenará a los autores del peor atentado de la historia de Europa. A medida que se acerca esa fecha, los ecos de las extrañas teorías conspiratorias paracen regresar desde el rincón en el que quedaron enterrados tras el juicio. No queremos que este punto de encuentro y de diálogo se convierta en un nuevo foro para confrontar a dos sectores de la sociedad que parecen ya irreconciliables. Lo hemos escrito ya varias veces: no somos analistas ni queremos pontificar. Lo único que hemos hecho en el libro es contar lo que sabemos sobre el 11 de marzo. Y lo que sabemos, como dice el título, no va a gustar a casi nadie. Porque unos y otros tienen motivos para ponerse colorados. Eso sí, ni unos ni otros llegaron jamás a decir que los cuerpos de los suicidas de Leganés fueron trasladados hasta allí congelados; ni pidieron la exhumación de las víctimas de los atentados; ni aseguraron que el ataque terrorista fue obra de la ‘mafia policial’. Eso merecería otro libro y a todos esos, la sentencia les va a dar igual. Seguirán con su verdad. Aquí tenéis la primera entrevista que nos han hecho acerca del libro.

Hechos, no teorías

‘Una historia del 11-M que no va a gustar a nadie’ lleva ya cinco días expuesto al más exigente de los juicios, el de vosotros, el del público, y aún no tenemos datos sobre su acogida, al margen de los comentarios que algunos vais dejando en esta página y en algunas otras. Precisamente, la referencia hecha en el blog Peón gris a nuestro libro ha desatado toda una serie de comentarios, la mayoría de ellos descalificatorios, a nuestra obra, algo que no tendría mayor importancia si los autores de esos comentarios hubiesen leído el libro. Pero no parece que les haga falta leer, porque ya tienen su verdad. Nosotros no estamos en posesión de ninguna verdad. Como contamos en la presentación y en las primeras páginas del libro, todas y cada una de las páginas del mismo son fruto de la detenida lectura del sumario y de decenas de entrevistas con personas que han estado relacionadas con los atentados de una u otra manera. En el libro no hay una sola teoría, ni una suposición… Hay hechos, los hechos que se han podido acreditar y demostrar mediante investigaciones policiales, pruebas periciales y mediante nuestro trabajo. Y, naturalmente, entre esos hechos hay errores garrafales, chapuzas, precipitaciones, descoordinaciones… Toda una galería de despropósitos que seguramente facilitaron la comisión de los atentados del 11 de marzo. En el último capítulo podéis leer un detallado análisis de todas estas chapuzas y cómo algunas de ellas sirvieron para dar aliento a los partidarios de la teoría de la conspiración. O de las conspiraciones. Porque, ¿con cuál nos quedamos? ¿Con la de los servicios secretos marroquíes? ¿Con la de las células socialistas de la policía y de la guardia civil? ¿Con la de la colaboración entre ETA y Al Qaeda? Nuestro libro es información, porque nosotros somos reporteros. No somos analistas, ni tertulianos, ni editorialistas, ni articulistas… Somos dos reporteros. Por ello, en la última parte del libro hemos querido recopilar gran parte de la abundante información que fue hallada en las memorias USB y en los discos duros de los terroristas que murieron en Leganés. Eso es información y ese es nuestro trabajo: informar. Las teorías las dejamos para otros.

Ahora vosotros tenéis la palabra


Es nuestro tercer libro y era nuestra tercera presentación. Pero los nervios eran los mismos que con el primero. Como hemos dicho durante el acto, este libro nos ha costado mucho escribirlo. Sólo la insistencia de nuestros más allegados y de nuestra editora ha hecho posible el nacimiento de ‘Una historia del 11-M que no va a gustar a nadie’. Y sólo la presencia de nuestros amigos, compañeros y familiares ha hecho posible hoy que hayamos presentado en sociedad nuestro libro. Allí han estado viejos amigos, como Mar Hedo, Agustín Valladolid, Gonzalo López Alba, Alberto Pozas, Fernando Olmeda, Ana Santos, Techu Baragaño, María Pardo… Compañeros de Interviú, con nuestro director, Manuel Cerdán, al frente… Compañeros de profesión, como Jorge A. Rodríguez, Nati Villanueva… Y, naturalmente, estaban nuestras familias al completo.


Gracias a todos por vuestro apoyo incondicional. Ahora, sólo vosotros, los lectores, decidiréis si nuestro esfuerzo ha merecido la pena, si el libro va a gustar a alguien. Y ya podéis leer la primera crítica en el blog de Fernando Olmeda.

EL PAIS cita nuestro reportaje del robo en la Biblioteca Nacional

Jesús Duva es uno de los mejores reporteros de nuestro país. Lleva ya tres décadas impartiendo magisterio de periodismo del bueno y de honradez profesional. Guarda las esencias de códigos ya casi extinguidos en nuestra profesión. Por eso hoy tenemos motivos para enorgullecernos. En la edición de hoy de El País, Jesús escribe un magnífico reportaje acerca de la recuperación en Nueva York (EEUU) de uno de los cuadros de Ptolomeo sustraídos en la Biblioteca Nacional. Además, aporta detalles nuevos sobre el modus operandi del ladrón. Y Duva tiene la elegancia de citar nuestro trabajo en Interviú esta semana para completar su reportaje con datos aportados por nosotros. Lo dicho: códigos en vías de extinción que Jesús sigue guardando.

Los secretos del robo de la Biblioteca Nacional, esta semana en INTERVIÚ



No fueron dos mapas de Ptolomeo. Ni cuatro libros dañados. El ladrón de la Biblioteca Nacional se llevó diecinueve páginas de diez libros distintos entre 2004 y el pasado verano, cuando se descubrió el robo que costó el puesto a Rosa Regás, la directora de la entidad. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) ni siquiera sabe a ciencia cierta la identidad del ladrón, que solicitó un carné de investigador a nombre de César Gómez Rivero. Pero ese nombre no está, como contamos esta semana en Interviú, en las bases de datos de pasaportes y documentos de identidad españoles. Además, el ladrón dio como domicilio la sede de El Corte Inglés de la calle Serrano. En Interviú podéis ver esta semana las diecinueve imágenes de las hojas sustraídas, su valoración –hecha por expertos– y algunos datos de la forma de operar de este peculiar ladrón, que regalaba bombones a los vigilantes y hasta donaba libros.